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El hecho ocurrió en Canadá y el ladrón trata de encontrar a la propietaria del vehículo a través de las redes sociales para explicar su versión del asunto.

Kevin Freedman tiene 38 y la culpa lo acompaña desde que tenía 17, cuando robó por accidente un auto. Ahora, lanzó una campaña en las redes sociales para encontrar a la dueña del vehículo y contarle cómo fue la verdadera historia.

El hecho ocurrió un día de agosto de 1998, en Winnipeg (Canadá). En ese momento, el adolescente trabajaba como guardavidas y daba clases de natación en una piscina de la localidad. En un descanso en la jornada, debía ir a pagar una multa de tránsito, pero su auto estaba destruido tras sufrir un choque contra una vaca en un camino rural.

Entonces, para que no fuera caminando, su compañera Jocelyne McKie le ofreció su propio vehículo, un Ford Taurus, un auto muy común en aquella época. En el estacionamiento, Freedman halló el rodado blanco con los vidrios bajos y la puerta sin seguro. Se subió y después de algunos problemas para encender el motor, se colocó el cinturón de seguridad y logró ponerlo en marcha. “Pensé: ‘Oh, nunca antes había oído hablar de esta tecnología, tal vez tienen esto. No se puede arrancar el auto sin el cinturón de seguridad'”, recordó.

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Una vez cumplido el trámite en el departamento de Policía, intentó abrir el vehículo para regresar a su trabajo, pero no lo logró. Entonces, los oficiales se acercaron a él y lo ayudaron. “Tengo un Ford como este en casa”, le dijo uno de los efectivos, quien tomó las llaves y logró abrirlo. Según le explicó, “la técnica está en la muñeca”.

De inmediato se enfrentó a un segundo problema: no podía ponerlo en marcha, por lo que pensó que podría haber dañado el sistema de encendido. Después de varios intentos, logró arrancarlo y volvió a su trabajo, donde dejó el auto como lo encontró. Luego, le devolvió las llaves a McKie y le comentó las dificultades que había tenido.

Horas más tarde, cuando su compañera ya se había ido, Freedman se dio cuenta de que el auto continuaba estacionado en el lugar, por lo que pensó que lo había dañado. “Esa noche no dormí bien porque me sentía avergonzado y apenado por haber dañado el auto”, comentó. Al día siguiente, cuando vio a McKie le dijo: “Lo lamento. ¿Qué le pasó a tu auto?”. Sin embargo, su compañera le contestó que no había tenido ningún problema. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo sucedido.

Freedman había usado el vehículo de otra persona. “Había llevado un automóvil robado a dos estaciones de Policía, la Policía me había ayudado a subir”, recordó el exguardavidas, quien agregó: “Me he sentido culpable desde entonces”.

Denuncia por robo

La dueña era una mujer que denunció el robo y que, al regresar al estacionamiento con la Policía al día siguiente, halló el vehículo tal como lo había dejado. “Encontraron el auto exactamente en el mismo lugar donde lo dejó, con las ventanas arriba, sin signos de entrada forzada, sin nada perdido en el auto. La Policía probablemente pensó que estaba loca, ella probablemente pensó que estaba un poco loca y después de 20 años solo quiero que ella sepa que no lo estaba”, manifestó. Por eso, lanzó en las redes sociales una campaña para tratar de encontrar a la dueña del Ford Taurus.

“¿Conocen a esta persona? ¡Ayúdenme a encontrarla!”, escribió. Aunque hasta el momento no logró hallarla, se dio cuenta de que muchas personas pasaron por una situación similar. “Hay docenas, por no decir cientos de personas que han atravesado por lo mismo”, concluyó.

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