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Tom Peters lleva una doble vida. La mayor parte de su tiempo transcurre como una persona más que paga sus impuestos y trabaja como técnico de iluminación en Tring, un pueblo del Reino Unido, pero durante sus ratos libres se transforma en un perro dálmata.

Tom se toma tan en serio su transformación que desde el momento en el que se pone el traje entallado de látex pide que lo llamen Spot, camina en cuatro patas, ladra, come y duerme como un perro, lo que le valió no solo la ruptura con su pareja sino también gastos por más de $6,000 dólares entre diversos atuendos de dálmata, jaulas y otros accesorios para lucir como una mascota perfecta.

La historia de Tom Peters fue retratada por el documental británico “La vida secreta de los cachorros humanos” que se emitió hace tres años, y desde entonces este hombre perro ha cobrado fama mundial. El programa retrató no solo la vida de Spot sino también la de un movimiento de personas, principalmente hombres, que se convierten en perros, llegando a la cifra de 10,000 adherentes, informó The Telegraph.

Psicólogos y otros especialistas en salud mental de Inglaterra no han emitido juicio sobre este hábito transformista, pero encuentran su origen en una subcultura de juego de roles que nació originalmente como un fetiche sexual. Ahora se ha convertido en una forma de vida para muchos hombres en todo el mundo, señaló el periódico británico.

“Cuando descubrí la vida de cachorro, mi primer accesorio fue un simple collar naranja y una correa; pero a lo largo de los años he recopilado muchos trajes para perfeccionar mi look dálmata”, ha dicho el hombre-perro, que solo abandona su traje cuando debe ir al baño.

“La primera vez que descubrí el juego de cachorros, mi relación con Rachel se desintegró”, dijo sobre su exnovia, quien aún sigue acompañándolo a los programas de televisión, cuando se transforma en dálmata.

Una vez que asume el rol de cachorro, Tom come alimento para perros y bocaditos para mascotas, e incluso guarda en la alacena golosinas para convidar a otros cachorros de humano como él.

Cuando ingresa en el personaje, Tom no habla ni conversa, solo ladra, y suele dormir a la altura del piso, naturalmente, en una cama para perro.

“Con el tiempo, mi estilo de vida y mi persona se han convertido en el cachorro juguetón que ves ahora”, contó al periódico británico.

“Algunas personas lo entienden mejor que otras. Vivir la vida de un cachorro te permite disfrutar de cosas simples en la vida”, sostiene el dálmata humano.

“Desde masticar juguetes hasta ser elogiado como un ‘buen chico’, es una oportunidad para escapar de tu agitada vida normal y divertirse en un ambiente relajado”.

“A menudo, cuando vuelves a la ‘normalidad’, tu mente está más clara y te sentís más feliz”.

Peters también ayuda a otras personas a transformarse en cachorros y adaptarse a sus nuevas vidas caninas. Es que, en Reino Unido, él es una referencia en el tema, ya que ostenta el título de “Mr. Puppy UK” (Señor Mascota). Por eso es el primero en alentar a las personas a que abandonen su humanidad.

“Ser un perro es una oportunidad para relajarse, descansar y ser feliz y juguetón, las cosas que la mayoría de los adultos no puede hacer durante el día”, sentenció.

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