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Los arqueólogos hallaron y excavaron un foso descrito en varios textos de la época, que algunos científicos calificaron hasta ahora como una “invención” medieval.

Los participantes del Mount Zion Archaeological Project (‘Proyecto Arqueológico Monte Sion’) encontraron evidencias que confirman detalles de narrativas medievales sobre la toma de Jerusalén por los cruzados en el año 1099informó este 15 de julio The Times of Israel, con referencia a los investigadores.

En particular, hallaron un foso de unos cuatro metros de profundidad donde estaban diversos objetos —proyectiles para hondas, puntas de flecha y cruces colgantes— que apuntan a su rol en el conflicto y probablemente fueron dejados allí durante la batalla. Según el codirector del proyecto, Shimon Gibson, de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte (EE.UU.), se trata de una trinchera mencionada en varios textos de la época, pero no detectada hasta ahora.

“Es un descubrimiento muy emocionante”, dijo el arqueólogo al rotativo.

Explicó que “algunos científicos incluso habían dudado de su existencia“, pensando que se trataba de una “invención de las crónicas del siglo XII”.

Aunque por ahora los arqueólogos han excavado solo este foso ubicado al sur de la ciudad vieja de Jerusalén, Gibson opina que una trinchera hallada al este de la Puerta de Sion en la década de 1970 —junto con otras posibles zanjas hasta el momento desconocidas— también formaba parte de esta fortificación.

Otro curioso hallazgo del proyecto fue unpendiente de oro, perlas y piedras semipreciosas, encontrado en el suelo de una edificación del siglo XI, fuera de la muralla. Según el investigador, también está vinculado con el asedio de la ciudad por los invasores europeos.

“¿Quién lo perdió? ¿Fue alguien que se escondió de los cruzados? ¿Era parte del botín […] de un soldado cruzado? ¿O del oro entregado en pago por el comandante que quería que se rellenara esta zanja?”, se preguntó Gibson, refiriéndose a la promesa de uno de los líderes de estos guerreros, Raimundo IV de Tolosa, de premiar a quien posibilitara acercar a la muralla una torre de asedio.

El sitio de Jerusalén, que duró cinco semanas, fue el momento culminante de la Primera Cruzada. A pesar de una resistencia feroz de los defensores, terminó con la toma de la ciudad, controlada por el califato fatimí, y la masacre de la mayoría de su población musulmana. Jerusalén se convirtió en la capital del reino homónimo y permaneció en manos de los cruzados durante casi un siglo.

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